miércoles, 2 de febrero de 2011

Mejora de las habilidades sociales y de comunicación a través de un programa integral de intervención temprana

La intervención temprana para enseñar a los niños con trastornos del espectro autista a interactuar socialmente puede mejorar los principales síntomas del trastorno, según un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry. Esta intervención especial incluye actividades diseñadas para alentar a los niños a iniciar la comunicación con los demás, a jugar con objetos diferentes y ampliar su lenguaje y desarrollo cognitivo.

En el estudio se incluyeron 50 niños de entre 21 y 33 meses, que recibieron durante 6 meses una intervención de sincronía interpersonal o bien una de sincronía no interpersonal. La sincronía interpersonal es el compromiso por el bien social y la capacidad del niño para poder entender el comportamiento social de otras personas. Ambos grupos lograron avances muy significativos en el desarrollo del lenguaje, pero el grupo que fue tratado con el suplemento del programa social mostraron mayores avances en desarrollo de los aspectos sociales. Además, los niños que recibieron el tratamiento más intensivo fueron capaces de utilizar sus habilidades de imitación en contextos desconocidos y continuar su uso seis meses después de haber completado su tratamiento.

Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)

Un corto intervalo entre embarazos aumenta el riesgo de autismo

Según un reciente artículo publicado en PEDIATRICS (doi:10.1542/peds.2010-2371) Un corto intervalo entre embarazos aumenta el riesgo de desarrollar autismo, según un nuevo estudio publicado en la revista Pediatrics. Concretamente, los niños concebidos en un tiempo inferior a los 12 meses después del nacimiento de su hermano presentan el triple de probabilidad de desarrollar autismo al compararlos con niños que fueron concebidos pasados 3 años del nacimiento de su hermano. Los investigadores analizaron los registros de nacimiento de todos los niños nacidos en California entre 1992 y 2002, centrándose en el primer y segundo hijo, así como en los diagnósticos de autismo. Entre los 662.730 niños que nacieron en segundo lugar, se observó una asociación inversa entre el intervalo interembarazo y las probabilidades de padecer autismo. El nacimiento prematuro o el bajo peso al nacer no afectan a esta asociación, la cual se mantiene, independientemente de las características sociodemográficas. Los autores proponen que estos resultados podrían proporcionar una pista importante sobre cuales son los factores de riesgo potencialmente modificables para el autismo.

Publicado en Revista de Neurología (neurologia.com)